claudioacuna
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A mi me parecÃa muy misterioso el que no hubiese oferta de asertividad en el mercado psicológico y cada tanto iba a entrevistar a algún psicólogo o psicoterapeuta para hablar del asunto. Una vez encontré unos avisos clasificados en la revista "Uno Mismo" donde el psicólogo José Deym ofrecÃa alternativamente, terapia guestáltica, transaccional, sofrologÃa, Carl Rogers, PNL, etc. Viendo que se trataba de un ofrecimiento tan abarcativo pensé que este profesional podrÃa saber algo de la asertividad y a su consulta me dirigÃ.
José Deym resultó ser alguna vez, además de Licenciado en FÃsica, un discÃpulo de Roberto Kertesz, de quién fue la primera vez que escuché la palabra asertividad. El Licenciado Deym me dijo que sabÃa lo que era la asertividad y que tenÃa el libro de Manuel J Smith, que yo le mencionaba, en su biblioteca, el cual pasó a mostrarme. Me dijo que nunca se le habÃa ocurrido ofrecer una terapia basada en la asertividad y me comentó que tampoco habÃa leÃdo en profundidad el libro. Por algún secreto motivo obviamos el tratar de practicar entre nosotros el método terapéutico, como supongo deberÃamos haber hecho si no hubiese mediado una patologÃa mutua que lo impediese. En cambio, si se colgó de la idea de crear un grupo terapéutico experimental para practicar la técnica ya que ésta le parecÃa tener un adecuado atractivo como para volver a ofrecer terapia grupal, la que habÃa desaparecido de su consulta por falta de clientes.
Dada la motivación que logré despertar en mi interlocutor me ofrecà a formar parte de ese proyecto. A mi entender la experiencia debÃa incluir, casi exclusivamente, personas que estuviesen interesados intelectualmente en el tema de tal forma que fuesen voluntarios entusiastas en probar sobre si los efectos de ejercitarse en la asertividad. Yo pensaba en profesionales de psicologÃa, en estudiantes de esa carrera o afines, profesores de teatro, animadores o conductores de grupos. Nada de llevar simples pacientes a cuestas pues bastante difÃcil me parecÃa a mi que le resultaba ya practicar la asertividad a gente aparentemente sana y enterada del tema. Practicar la asertividad parecÃa ser peligroso según lo que alguna vez me dijo Luciana, la coterapeuta del doctor Leopoldo Regirozzi. De ninguna manera me pensaba yo mismo como capaz de convocar a tal tipo de personas y por esa razón recurrÃa a un profesional con contactos para que lo hiciera. Asà las cosas me fuà de la consulta suponiendo que el proyecto iba a tomarle al Licenciado largos meses concretarlo, quizás un infinito número de meses, pues no era moco de pavo y no sabÃa si iba a durarle mucho el entusiasmo. Algo es algo.
La sorpresa fue que este Licenciado en pocos dÃas pasó a anunciar en la revista "Uno Mismo" que ofrecÃa la asertividad en su arsenal terapéutico, lo que hizo en dos números seguidos de esa publicación. Esa fue la primera y única vez que tal oferta terapéutica aparecÃa anunciada en esa revista o en alguna otra de mi conocimiento. Parece ser una hazaña histórica de mi parte pues, que yo sepa, nunca un profesional en Argentina, hasta ese entonces, habÃa convocado al público a practicar esa técnica. A los pocos dÃas el Licenciado Deym me apremió telefónicamente a unirme a su recientemente formado grupo de asertividad haciéndome el reproche de que yo me habÃa borrado. Conmovido quedé ante tanta eficiencia y velocidad de convocatoria. No pude menos que responder positivamente a la misma para no defraudar al entusiasmo que yo mismo habÃa promovido en él.
Habiéndome comprometido a colaborar con el Licenciado Deym me integré a ese grupo de gente que él habÃa reunido en su consultorio. Para mi desilusión y sorpresa, no resultó ser de profesionales que supiesen algo sobre el tema como yo esperaba y habÃa sugerido. Más bien eran gente común con problemas para el diván o que en su mayorÃa venÃa a ver que pasaba mientras tuviesen tiempo libre y ganas para realizar alguna experiencia. No era lo pactado y asà salió. Lo único que terminábamos haciendo era leer el libro de Manuel J Smith para que nuestros compañeros supiesen, al menos, de que se trataba el asunto ya que ninguno de ellos ni siquiera tenÃa esa bibliografÃa. El mismo José Deym entraba en contradicciones al leer y tratar de entender el material y no porque fuese intelectualmente difÃcil. Se hacÃa evidente que la psicologÃa humanista y sus mentores entran en una tremenda contradicción con la asertividad. Eso se nota claramente en cualquiera que prueba la experiencia sin tener los objetivos claros o le de el fÃsico para ello. Se puede decir que o se hace psicologÃa humanista o se hace asertividad. Después de penar a lo largo de unas cuantas sesiones, no más de cinco, el profesional de la psicologÃa me llamó telefónicamente para comunicarme abruptamente la cancelación definitiva de la decepcionante experiencia. Tan rápido como empezó, terminó. Se acabó el curro de la asertividad con el que don José Deym pensaba conseguir clientes para sus hipotéticos grupos y nunca más en la revista "Uno Mismo" habrÃa alguna vez un anuncio ofreciendo terapia social asertiva. Saludos.
Claudio Acuña
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